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Patata. Beneficios y riesgos para nuestra salud

La patata es un tubérculo proveniente de tierras sudamericanas, en concreto de los Andes. Precisamente fueron nuestros exploradores los que trajeron la patata a Europa en una de sus muchas expediciones a esas tierras allá por el siglo XVI. Quizás te sorprenda saber que, aunque ahora la patata goza de gran popularidad, hubo un tiempo en el que se pensó que la patata no era comestible o, incluso, que era venenosa.

La patata, junto al tomate y la berenjena, forma parte de la familia de las solanáceas, en la que (aquí sí), hay especies realmente venenosas. Lejos de esta asociación tóxica, hoy en día la patata es uno de los alimentos más universales y baratos que podemos encontrar a lo largo de todo el año.

La patata rompe esquemas. Y es que se suele decir que una alimentación equilibrada en cuanto a vitaminas y minerales se consigue gracias a una dieta compuesta por “todos los colores” proporcionados por frutas y verduras. Cuanto más color, mejor. Sin embargo, esta filosofía dejaría a la patata en fuera de juego, ya que, en muchos casos, no presenta color alguno y, según esa teoría, no tendría prácticamente nutrientes, siendo en realidad todo lo contrario.

Y es que la patata siempre ha sido subestimada en cuanto a beneficios nutricionales. Quizás por el interés cada vez mayor por alimentos bajos en hidratos de carbono, quizás por la búsqueda de aquellos con un menor índice glucémico, la patata ha adquirido una mala reputación totalmente injusta. Esto lleva a creer a muchas personas que debe ser uno de los primeros integrantes en salir de su dieta. Seguro que muchos no lo harían si supieran que este tubérculo está cargado de nutrientes, con una gran variedad de vitaminas, minerales y fitoquímicos, que nos ayudan a prevenir enfermedades y benefician a nuestra salud.

Cómo con el resto de monográficos, aquí vamos a repasar las propiedades nutricionales de la patata y echar un vistazo en profundidad a los posibles beneficios para nuestra salud, cómo podemos incorporar la patata a nuestra dieta y los posibles riesgos derivados de su consumo.

Patata. Valores nutricionales

Una patata de tamaño medio contiene 164 calorías, 37 gramos de hidratos de carbono, 4.7 gramos de fibra, 4.3 gramos de proteína, 0.2 gramos de grasa y 0 gramos de colesterol. Esta ración sería suficiente para cumplir la cantidad diaria recomendada en un 51% de vitamina C, 30% de vitamina B-6, 25% de potasio, 12% de magnesio, 9% de hierro y 2% de calcio. Además las patatas nos proporcionan fósforo, niacina, folato, colina y zinc.

Olvídate de patatas procesadas, alías patatas fritas o chips, y vete a por la patata al natural que, al contrario que las otras, tiene muy poco sodio (13 miligramos), correspondiente a menos del 1% de la cantidad diaria recomendada.

Las patatas también contienen un componente conocido como ácido alfa lipoico, que ayuda a nuestro organismo a convertir la glucosa en energía.

Algunas evidencias sugieren que ese ácido alfa lipoico puede ayudar a controlar el nivel de glucosa en sangre, mejorar la vasodilatación y proteger a pacientes diabéticos contra retinopatía, además de ayudar a mantener nuestro tejido cerebral y nervioso.

La quercetina, un flavonoide que se encuentre en la piel de la patata, posee grandes propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que protegen a las células del daño provocado por los radicales libres.

Patata. Beneficios para nuestra salud

Muchos de los estilos de vida actuales provocan riesgos de sufrir obesidad, diabetes, cardiopatías y mortalidad. Este riesgo puede reducirse gracias al consumo de frutas y vegetales entre las que se encuentra la patata. Además, te ayudará a disminuir tu peso corporal, incrementar tu energía y, para los más presumidos, lucir un pelo sano. ¿Quieres más? Pues atento.

Salud ósea

El hierro, fósforo, calcio, magnesio y zinc de las patatas contribuye a la correcta formación y mantenimiento de estructura ósea.

El hierro y el zinc juegan un papel fundamental en la producción y maduración del colágeno. Aunque el fósforo y el calcio son importantes en la estructura de nuestros huesos, el equilibro entre los dos minerales es necesario para el correcto desarrollo y mantenimiento de los mismos y consumir demasiado fósforo o muy poco calcio puede provocar perdida de masa ósea.

Presión arterial

Mantener una baja ingesta de sodio es esencial para disminuir la presión arterial. Sin embargo, incrementar la ingesta de potasio puede ser igual de importante debido a sus efectos vasodilatadores.

Además, el potasio, calcio y magnesio (todos ellos presentes en la humilde patata) han sido relacionados con la disminución de manera natural de la presión arterial.

Salud cardiaca

La fibra, el potasio, la vitamina C y la vitamina B6 presentes en la patata, unidos a la ausencia de colesterol, ayudan a mantener una correcta salud cardiaca.

Las patatas contienen una cantidad significante de fibra que ayuda a disminuir la cantidad total de colesterol en sangre y, de este forma, disminuir el riesgo de sufrir cardiopatias. En un estudio, aquellos que consumían 4069 mg de potasio al día, tenían un 49% menos de riesgo de morir por una cardiopatia isquémica comparados con aquellos que consumían unos 1000 mg diarios.

La vitamina B6 previene el desarrollo de un componente conocido como homocisteina. Buena noticia, ya que cuando altas cantidades de esta homocisteina se acumulan en nuestro organismo, pueden dañar los vasos sanguíneos y provocar problemas cardiacos.

Inflamación

La colina es un nutriente muy importante y versátil de las patatas que ayuda a conciliar el sueño, al movimiento muscular, el aprendizaje y la memoria. La colina también ayuda a mantener la estructura de las membranas celulares, ayuda en la transmisión de impulsos nerviosos, asiste en la absorción de grasa y reduce la inflamación crónica.

Cáncer

Las patatas contienen folato, que juega un papel fundamental en la síntesis y reparación del ADN, lo que previene la formación de células cancerígenas por mutaciones en el ADN.

El consumo de fibra de frutas y vegetales como las patatas, está asociado a una disminución del riesgo de sufrir cáncer colorectal. La vitamina C y la quercitina tienen una importante función como antioxidantes que ayudan a proteger las celulas contra los radicales libres.

Digestión y regularidad

Debido a su contenido en fibra, las patatas ayudan a prevenir el estreñimiento y promueven la regularidad de nuestro aparato digestivo.

Control de peso y saciedad

La fibra es uno de los factores reconocidos como más importantes en el control de peso y su pérdida y que mejor se encargan de regular el sistema digestivo. Estos componente incrementan la saciedad y reducen el apetito, haciéndote sentir lleno por más tiempo y, por tanto, reduciendo tu consumo de calorías diario.

Metabolismo

Las patatas son una gran fuente de vitamina B6, que juega un papel vital en nuestro metabolismo descomponiendo los hidratos de carbono y las proteínas en glucosa y aminoácidos. Estos pequeños componentes pueden ser utilizados más fácilmente para proporcionar energía a nuestro organismo.

Piel

El colágeno, el sistema de soporte de nuestra piel, requiere de la vitamina C como un nutriente esencial que trabaja en nuestro cuerpo como un antioxidante para ayudar a prevenir el daño causado por el sol, la polución y el tabaco. Gracias a la vitamina C, el colágeno desarrolla su capacidad de eliminar arrugas y mejorar la textura de la piel.

Patata. Cómo incorporarla a nuestra dieta

Elige las patatas que sean firmes, que no estén magulladas y relativamente suaves y redondas. Evita patatas que presenten muestras de decadencia, que puede aparecer en forma de humedad o sequedad. Asegúrate que las patatas no presenten brotes o tengan decoloración verde, que son indicadores de la presencia del componente tóxico solanina. Es mejor comprar patatas que no estén ni empaquetadas ni lavadas (el lavado prematuro elimina la capa protectora de la piel de la patata) para evitar la formación de bacterias.

Las patatas deben almacenarse a unos 10ºC en un lugar oscuro y seco. La exposición al sol puede resultar en la formación de solanina. Igualmente es desaconsejable almacenar las patatas en el frigorífico, ya que provoca que su contenido en almidón se convierta en azúcar, con un cambio a mal de sus sabor. Las patatas tampoco deberían almacenarse cerca de las cebollas ya que ambos vegetales emiten gases naturales que provocan el empeoramiento del otro. Una patata adulta tiene una vida media de unos dos meses, pero una patata estropeada afecta negativamente a las que la rodean. Asegúrate de eliminar las patatas estropeadas del resto para prevenir más bajas.

Desde que se sabe que muchas de las vitaminas, minerales y fibra presentes en las patatas se encuentran en su piel, es mejor consumir las patatas con piel. Remoja las patatas en agua y elimina cualquier imperfección de su superficie. Lo mejor es utilizar un cuchillo de acero inoxidable para evitar que otros materiales reaccionen con los fitoquímicos del vegetal, lo que causaría decoloración.

Algunos consejos para disfrutar más de la patata son:

  • Asa o sofríe las patatas con tus hierbas y especias favoritas.
  • Corta una patata cocida a la mitad y saca toda la carne, dejando solo la piel con un poco de patata. Condimenta la piel de la patata y, tras cocinarla, llénala de los ingredientes que más te gusten. Prueba yogur griego como sustituto de cremas para obtener un extra de proteína.
  • Cuece patatas y machácalas bien para después añadir crema de queso y ajo para aumentar su sabor.
  • Utiliza harina de patata como un sustituto para cocinar sin gluten.
  • Hornea una patata entera y cúbrela con chili y queso rallado.
  • Cuece patatas, córtalas en dados y mézclala con huevos, apio, cebolla y mayonesa para una deliciosa ensalada de patata.

 

Patata. Riesgos y precauciones

Es importante no consumir patatas que tengan raíces o decoloraciones verdes. Estas características son indicadoras de la presencia de solanina, un componente tóxico que ha sido relacionado con problemas circulatorios y respiratorios, así como dolores de cabeza, calambres musculares y diarrea.

Varios estudios han demostrado que las patatas, cuando son cocinadas por encima de 120 grados centígrados, producen un químico conocido como acrilamida. Este componente, que se encuentra en plásticos, pegamentos, tintes y cigarrillos, ha sido relacionado con el desarrollo de muchos tipos de cáncer. La acrilamida contiene propiedades neurotóxicas y también puede tener efectos negativos en genes y salud reproductiva. Productos procesados de patatas fritas o patatas chips, son relativamente altos en acrilamidas y sodio, así que es mejor evitar estos alimentos todo lo posible.

Los beta bloqueantes, un tipo de medicación comúnmente prescrita para cardiopatías, puede provocar que los niveles de potasio se incrementen en sangre. Los alimentos ricos en potasio como las patatas deberían ser consumidos con moderación si hay un tratamiento con beta bloqueantes de por medio.

Altos niveles de potasio en el organismo pueden ser un serio riesgo para aquellos con un riñón dañado o riñones que no sean completamente funcionales. Riñones dañados pueden ser incapaces de filtrar el exceso de potasio en sangre, lo que puede ser fatal.

Cómo siempre y como pasa con cualquier alimento, hay que estar atentos a cualquier reacción ante el consumo de patata por la posible aparición de alergias alimentarias.

Recuerda que lo más importante para evitar enfermedades y conseguir una buena salud, es tener una dieta variada y equilibrada en lugar de centrarse en unos pocos alimentos.

En definitiva, la patata es un alimento barato y completo que debemos ver con buenos ojos y, ni muchos menos, eliminarla de nuestra dieta sin conocer sus beneficios. ¡Que aproveche!

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Consejos

Sustancias indeseadas en tus alimentos

Si sigues nuestra web, seguro que ya sabes los principales alimentos que debes evitar o los ingredientes nocivos para nuestra salud. Sin embargo, lo que puede que no sepas es que aún así, puedes estar alimentándote de sustancias indeseadas y poco saludables. Tanto que deberían estar prohibidas o al menos más vigiladas.

Con revisiones constantes sobre los aditivos que se eliminan de la lista de permitidos, no sería mala idea poner el punto de mira en estos tres peligros para nuestra salud.

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Sustancias indeseadas. Acrilamida

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Descubierta hace tan solo once años, comenzamos el listado de sustancias indeseadas con la acrilamida. Es un potente carcinógeno que se crea de forma natural al cocinar a altas temperaturas (por encima de 120 grados centígrados) alimentos ricos en almidón o hidratos de carbono. Hornear galletas y patatas, freír patatas o tostar pan y cereales puede crear acrilamida, que es el resultado en el que se presentan los azúcares y el aminoácido asparragina en algunos alimentos fritos, horneados o a la brasa.

En 2010, la Joint Food and Agriculture Organization y el World Health Organization Expert Committee on Food Additives apuntaron directamente a la acrilamida como un problema para la salud. Incluso la FDA ha aconsejado a los fabricantes como pueden disminuir la acrilamida presente en sus alimentos.

Con todos esos precedentes, son ya varias las organizaciones que han solicitado que se regule de forma oficial la cantidad máxima de acrilamida que puede contener un producto.

El mejor consejo para evitar este integrante de sustancias indeseadas es evitar alimentos ricos en almidón fritos, a la brasa, tostados u horneados. Si queréis disfrutar de unas patatas fritas caseras, lo mejor es que cortéis las patatas y las dejéis en agua unas dos horas antes de freírlas. Así reduciréis la acrilamida a la mitad. Si tenéis prisa, podéis meterlas 30 segundos al microondas antes de cocinarlas con lo que la acrilamida disminuirá en un 60 por ciento.

En cuanto al almacenamiento, guarda las patatas en un lugar con poca luz y sin humedad. Y en lo que respecta a las tostadas, prueba con un tostado más ligero ya que cuanto más se tueste, mayor cantidad de acrilamida.

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Sustancias indeseadas. Antibióticos

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Estamos en una época de crisis. No solo económica, sino también en lo referente a los antibióticos. No lo digo yo, sino la revista médica The Lancet (una de las más prestigiosas publicaciones médicas a nivel mundial), que avisa de la prescripción médica indiscriminada de antibióticos y la automedicación que hacen que las bacterias campen a sus anchas sin que las medicinas les afecten lo más mínimo.

La mayor parte de los antibióticos utilizados en nuestra sociedad van destinados a la alimentación de los animales que se crían en granjas. De esta forma los animales engordan más rápido y pueden estar antes en el mercado. De esta forma estamos ayudando a crear supergérmenes que nos acompaña a casa junto a la carne que compramos en el supermercado.

La alternativa a la segunda de las sustancias indeseadas son los alimentos orgánicos, aunque no todos los que indican este adjetivo en sus envases lo son realmente. Si puedes certificar que un ganadero de confianza no utilice estos antibióticos por supuesto que también es una buena opción.

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Sustancias indeseadas. Arsénico

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Son varios los aditivos que han sido retirados del mercado por contener arsénico. Y en la carne de nuestros platos también podemos encontrarlo. La razón de su utilización en la alimentación animal es muy simple. Al igual que los antibióticos, este metal tóxico está relacionado con el crecimiento rápido.

Pero el arsénico no es sólo un problema en la alimentación animal. Un ejemplo lo tenemos en el arroz. El arsénico se queda en la planta del arroz, pero aparece en edulcorantes de arroz integral y algunos cereales para bebés. Lo que todos deseamos es que se reduzca al máximo su inclusión en nuestros alimentos para no superar el límite recomendado que va disminuyendo cada año.

Este neurotóxico que daña el cerebro es lógico que esté en este top 3 de sustancias indeseadas y ha sido encontrado en zumo de manzana, pescados y alimentos infantiles. Esto último es más grave aún ya que los niños no han terminado de desarrollar completamente su cerebro.

En el Center for Food Safety nos informan de que los consumidores pueden verse expuestos al arsénico del arroz, agua y pollo, por lo que una estricta regulación es vital para proteger la salud pública.

Para evitarlo puedes intentar limitar los edulcorantes basados en arroz, sustituir los cereales de las comidas infantiles por patatas, plátanos o aguacates y disminuir los zumos de fruta comerciales hasta un máximo de un vaso al día.

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En definitiva, tres sustancias indeseadas a controlar. Si elaboras tus alimentos en casa son muy sencillas de vigilar, pero no tanto en alimentos que no estén preparados por nosotros. Quizás no les estemos dando la importancia que realmente tienen. El tiempo dará o quitará razones.