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Bebidas energéticas y jóvenes. Relación con problemas mentales

En Comidiendo.com ya habíamos hablado sobre los efectos en nuestra salud de las bebidas energéticas, pero la noticia que nos ocupa en este artículo nace para dar a conocer un nuevo artículo que indica los problemas de salud mental que podría presentar el binomio de bebidas energéticas y jóvenes.

El documento está referido a un grupo de investigación de la University of WaterlooDalhousie University publicado en Preventive Medicine, que concluye que tanto los estudiantes de secundaria que son propensos a desarrollar depresiones así como aquellos que fuman marihuana o beben alcohol, consumen más bebidas energéticas que aquellos que no lo hacen.

Aún se desconoce la relación entre causa y efecto, pero preocupa este alto consumo entre adolescentes. La razón, sin embargo, parece clara. Los adolescentes buscan incrementar su atención, mejorar su humor o aumentar su energía física o mental. Todo esto lo consiguen, al menos temporalmente, gracias a las bebidas energéticas.

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Bebidas energéticas y jóvenes. El estudio

Entre los 8210 alumnos de instituto que han formado parte del estudio entre bebidas energéticas y jóvenes, cerca de dos tercios dicen consumir bebidas energéticas al menos una vez durante el año pasado, con más del 20% asegurando consumirlas una vez o más al mes. Es curioso comprobar que los alumnos más jóvenes son unos consumidores mayores que aquellos que les superan en edad.

Dados los efectos negativos de estas bebidas energéticas, incluyendo problemas cardiovasculares, nerviosismo, nauseas o trastornos del sueño debidos a su alto contenido en cafeína, parece cuanto menos curioso que gran parte de las campañas publicitarias vayan destinadas a los más jóvenes.

Tras un año 2013 en el que las compañías fabricantes de estas bebidas energéticas han batido records de ventas, cada vez son más los que piden una regulación en cuanto a consumo y cantidad de cafeína que incluyen.

Este nuevo estudio sobre la asociación entre problemas de salud mental,  bebidas energéticas y jóvenes no hace más que corroborar la necesidad de ese cambio.

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Zumo de frutas y bebidas azucaradas. ¿Son igual de malos?

Dos investigaciones médicas comparativas sobre zumo de frutas y bebidas azucaradas que aparecen publicadas en The Lancet indican que, debido a su alto contenido en azúcar, el zumo de frutas podría ser tan malo para nuestra salud como las bebidas azucaradas como, por ejemplo, los refrescos.

Naveed Sattar y Jason Gill, ambos del Institute of Cardiovascular and Medical Sciences en la Universidad de Glasgow en Escocia, querían demostrar que el gobierno británico debía eliminar el zumo de frutas de la actual recomendación de cinco raciones de frutas y verduras al día.

Para ello han publicado un estudio en The Lancet Diabetes & Endocrinology que indica que la inclusión de este zumo de frutas en nuestra dieta no es beneficioso y que incluso podría ir en contra de lo que se deseaba conseguir. Todo esto provocado por la consideración del zumo de frutas como un producto saludable y que no necesita ser limitado, como ocurre con otros alimentos menos saludables.

Es más, han llegado incluso a solicitar a los fabricantes de zumo de frutas que incluyan en su etiquetado el aviso de no consumir más de 150 ml diarios de producto.

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Zumo de frutas y bebidas azucaradas. Autores del estudio

El zumo de frutas lleva bastante tiempo en el punto de mira de los expertos médicos que cada vez están más centrados en la relación entre el consumo de altas cantidades de azúcar y los problemas de dolencias cardíacas.

Según al Dr. Gill, uno de los responsables de este estudio sobre zumo de frutas y bebidas azucaradas, existe una idea equivocada de que el zumo de frutas es una alternativa baja en azúcar a las bebidas azucaradas.

Sin embargo, y según indica el profesor Sattar, también participante en el estudio que nos ocupa, el zumo de fruta tiene un contenido en azúcar muy similar al de las bebidas azucaradas. Por poner un ejemplo, 250 ml de zumo de manzana contiene 110 kcal y 26 gr de azúcar, mientras que el refresco de cola consta de 105 kcal y 26.5 gr de azúcar.

Además, dice que este estudio es el comienzo para demostrar que un alto consumo de zumo de frutas está relacionado con el incremento de casos de diabetes, justo al contrario que la ingesta de fruta cruda, que lo reduce.

En concreto, un vaso de zumo de frutas contiene más cantidad de azúcar que una pieza de esa fruta. Además la mayor parte de las sustancias beneficiosas de la fruta, como por ejemplo la fibra, no se encuentra en el zumo de frutas o, si lo hace, es en ínfimas cantidades.

Por supuesto que el zumo de frutas contiene más vitaminas y minerales que las bebidas azucaradas, que suele carecer de estos. Aún así, esta cantidad de nutrientes no compensaría los efectos perjudiciales para nuestro organismo de un consumo excesivo del mismo, según el Dr. Gill.

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Zumo de frutas y bebidas azucaradas. Idea equivocada

Para demostrar nuestra retorcida visión respecto a zumo de frutas y bebidas azucaradas, se realizó una encuesta a 2.000 personas adultas preguntando la cantidad de azúcar de zumo de frutas y bebidas azucaradas. Los encuestados debían indicar la cantidad de azúcar de una bebida representada en una fotografía.

Los resultados fueron sorprendentes. En concreto un 48% de los sujetos reducían el contenido real de azúcar en el zumo de frutas y un 12% incrementaba la cantidad de azúcar presente en las bebidas azucaradas.

Según el profesor Sattar, hay razones más que de sobra para controlar las bebidas azucaradas y reducir su consumo. Pero del mismo modo es importante ejercer este mismo control con el zumo de frutas que, con una gran mayoría procedente de concentrado que añade aún más azúcar a la mezcla, se convierte en un alimento a vigilar. Y después de este estudio sobre zumo de frutas y bebidas azucaradas todavía con mayor razón.

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Reglas para una buena alimentación. Consíguelo en seis pasos

Tan sólo con saber elegir los productos que compras en tu supermercado favorito puedes reducir en gran medida los centímetros de tu cintura a lo largo de un año. Igual que este, otros pequeños pasos en tu dieta pueden ser un gran salto en tu alimentación.

Para conseguirlo sin tener que complicaros demasiado la vida, vamos a ver seis sencillas reglas para una buena alimentación.

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1. Reglas para una buena alimentación. Desayuna siempre

Que sí, que las mañanas son para aprovechar al máximo el tiempo que puedes hacerte el remolón en la cama y levantarte con el tiempo justo para prepararte y salir pitando. Pero quizás deberías dedicarle un poco más de atención a la primera comida del día.

Un estudio del año 2005 realizó un compendio de otros 47 estudios que analizaban el impacto de comenzar el día con un desayuno saludable. Atentos a lo que encontraron.

Las personas que se saltan el desayuno tienen más predisposición a fumar o beber, menos a realizar ejercicio físico y más facilidad para seguir dietas milagrosas o consejos surrealistas para adelgazar. Entre las razones dadas para saltarse el desayuno citaban la falta de tiempo, de hambre o el estar a dieta.

Para estos últimos, decir que parece lógico pensar que no desayunar lleva a consumir menos calorías y, por lo tanto, a disminuir nuestro peso. Pues malas noticias para ellos.

Y es que la gente que sí desayuna es cierto que consume más calorías, pero también más fibra, calcio y demás micronutrientes que no terminan en el estómago de los que no desayunan. Además lo hacen rechazando refrescos y patatas fritas y centrándose en frutas, vegetales y leche.

Como resultado, las personas que desayunan tenían sobre un 30% menos de posibilidades de ser obeso o tener sobrepeso. Así que la gente que desayuna come más comida pero gana menos peso. ¡Toma ya!

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2. Reglas para una buena alimentación. Picotea con cabeza

Existe una diferencia abismal entre picar a lo loco y hacerlo sabiendo lo que necesitamos. Y es que el picotear no es malo, sino al contrario. Nos permite mantener nuestra tasa metabólica alta y llenar los vacíos entre comida y comida con nutrientes que tu cuerpo necesita.

Lo difícil es encontrar un snack que sea saludable ya que en los 20 años comprendidos entre 1977 y 1996 las raciones de los aperitivos aumentaron en 93 calorías en el caso de aperitivos salados y 49 en los refrescos.

Para seguir las reglas de una buena alimentación y combatir este incremento lo mejor es optar por snacks sanos y naturales como frutas, queso o incluso palomitas caseras.

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3. Reglas para una buena alimentación. Controla las raciones

Las raciones de los snacks no son las únicas que se han disparado con el paso de los años. Por ejemplo, desde 1977, las patatas fritas han aumentado 68 calorías, las hamburguesas 97 calorías y la comida mejicana hasta 133 calorías, de acuerdo a un estudio de la Nationwide Food Consumption Survey.

Si nos vamos a las bebidas, un estudio publicado en la American Journal of Preventive Medecine con una duración de 19 años y una muestra de más de 63.000 personas concluyó que las bebidas azucaradas consumidas por niños entre 2 y 18 años pasó de una ración de 38 cl a 55 cl entre 1977 a 1996.

La forma de evitar pasarnos con las porciones es una regla para una buena alimentación tan simple como obvia: comprar platos y vasos más pequeños. Aunque parezca una broma, un estudio de la Children’s Nutrition Research Center en Houston (Texas) demostró que los niños entre 5 y 6 años consumen un tercio más de calorías cuando se les sirve una ración más abundante. La próxima vez prueba con un plato más pequeño. Quizás te sorprendas.

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4. Reglas para una buena alimentación. Bebe con responsabilidad

Muchas veces es tanto el control de lo que comemos que nos olvidamos de un serio riesgo para nuestra salud: el no controlar lo que bebemos. De hecho, de acuerdo a un estudio de la Universidad de North Carolina, los ciudadanos estadounidenses toman cerca del 25 por ciento de sus calorías en forma líquida, con lo que doblan la cantidad que se estimó 20 años atrás.

Existe un estudio que ha concluido que las bebidas azucaradas representan un 51% del total de bebidas consumidas por estudiantes entre cuarto y sexto de primaria. Ello puede representar un extra de hasta 330 calorías al día y conlleva que tomen menos fruta que si bebieran bebidas no azucaradas.

Siempre es bueno tener una jarra de agua bien fresca en nuestro frigorífico, incluso una limonada cuyos beneficios ya hemos tratado. Esto nos lleva a otro producto a controlar: los “zumos” comerciales que, en algunos casos, no son más que agua con azúcar con cantidades tan ridículas como un 15% de fruta. Atentos también a los zumos procedentes de concentrado, que no hacen sino aumentar la cantidad de azúcar de la bebida.

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5. Reglas para una buena alimentación. Más alimentos naturales

Entre todos los datos, estudios, teorías, listas de recomendaciones, etc, etc, existe una regla para una buena alimentación muy simple que te puede servir a la hora de elegir un producto adecuado. Cuanto menor sea la lista de ingredientes, más saludable será el alimento.

Con monstruosidades presentes en nuestros supermercados de más de 70 ingredientes (ya hablaremos de esto en otro artículo) y aportes nutricionales triplicando las grasas saturadas diarias recomendadas o aportando todas las calorías diarias en una sola ración, es más que aconsejable vigilar cuantos elementos componen lo que vamos a comer.

Aunque la FDA tiene una lista de ingredientes seguros para el consumo humano de más de 3.000, varios son los que presentan dudas. Muchos de estos los vamos desgranando en nuestro diccionario de aditivos alimentarios.

Si a esto le sumamos que la mayoría de sal que consumimos viene de alimentos comerciales, con una proporción del 77% según un informe de la USDA, resulta que lo más saludable y seguro es tomar el mayor número posible de alimentos naturales. Frutas y verduras por aquí, por favor.

6. Reglas para una buena alimentación. Pon la mesa

¿Os parece una tontería? No se si alguna vez habéis visto el programa de televisión Supernanny, en el que una niñera intenta corregir comportamientos de hijos y padres para una mejor convivencia.

Uno de los temas que más destaca es el de la alimentación y, dentro de esta, la mejoría en los hábitos alimenticios de aquellos niños que ayudan a poner la mesa. Es más, los niños que comen junto a toda su familia tienen el doble de probabilidad de controlar su peso correctamente que aquellos que solamente lo hacen un par de veces por semana.

Es curioso que con una vida social tan ajetreada de los pequeños de la casa, sea cada vez más difícil sentarse juntos a comer pero, ya sea en comida y/o cena, poner la mesa y comer en familia es beneficioso tanto en el plano social como en el nutricional. No perdáis cualquier oportunidad de hacerlo y, si podéis introducir a vuestros hijos en el maravilloso y divertido mundo de la cocina, mejor que mejor.

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Como veis no todo trata de ingredientes, nombres científicos o valores nutricionales. A veces basta con unos simples cambios en nuestros hábitos alimenticios y algo de sentido común. Probad estas reglas para una buena alimentación y ya nos contaréis.

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Las bebidas energéticas aumentan la frecuencia cardiaca

Las bebidas energéticas son un mercado que cada vez mueve más dinero. Sin embargo, un reciente estudio ha demostrado que el corazón de aquellos adultos que consumen bebidas energéticas late más rápido de lo normal una hora después de la ingesta.

Bebidas energéticas. Nuevo estudio científico

El estudio ha sido presentado en la reunión anual de la RSNA (Radiological Society of North America). En el mismo se afirma también que las bebidas energéticas, a pesar de tener como destino inicial a adolescentes y jóvenes, ahora se ha ampliado el espectro a casi cualquier consumidor.

Según el Dr. Dörner, de la Universidad de Bonn, en Alemania, hasta ahora no se conocía el efecto exacto de estas bebidas energéticas en el corazón de sus consumidores. El doctor también se centra en el contenido de estas bebidas: “Normalmente las bebidas energéticas contienen taurina y cafeína como principales ingredientes farmacológicos. La cantidad de cafeína es más de tres veces superior a la de otras bebidas como el café o la cola“.

Además se refiere a los efectos derivados del consumo de una gran cantidad de cafeína, entre los que tenemos un aumento de la frecuencia cardiaca, de la presión sanguínea, palpitaciones, convulsiones o incluso la muerte.

Bebidas energéticas. Los resultados

Los sujetos seleccionados para su estudio (que aún se encuentra en desarrollo) fueron un grupo de 15 hombres y 3 mujeres con una edad media de 27 años y medio.

A estas personas se les tomaron imágenes de resonancia magnética cardiacas antes y una hora después del consumo de una bebida energética que contenía 400 mg de taurina y 32 mg de cafeina por cada 100 ml de producto.

El resultado fue que, una hora después de la ingesta, los sujetos presentaban un incremento en la frecuencia cardiaca y en el esfuerzo al que se veía sometido el ventrículo izquierdo del corazón. Este efecto no dura demasiado, ya que poco tiempo después de realizar la prueba, los consumidores no presentaban grandes diferencias en cuanto a frecuencia cardiaca o presión sanguínea.

De momento, se deben seguir realizando estudios para asegurar la relación de estas bebidas con los problemas cardiacos. Aun así, los investigadores no recomiendan el consumo de bebidas energéticas a personas que sufran arritmias o niños.

Por último, se espera conseguir un resultado objetivo sobre el efecto de mezclar bebidas alcohólicas con energéticas. Al menos por ahora ya tenemos un poco más de información en la que basar nuestras elecciones.