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¿Sabías que...?

Jarabe de maíz – Diccionario de aditivos alimentarios

Un edulcorante líquido que también funciona como espesante y que se consigue gracias a la descomposición del almidón presente en el maíz en azúcares más pequeños tras un proceso artificial y muy largo.

Al ser la industria del maíz tan popular y numerosa, este ingrediente se encuentra en muchos de nuestros alimentos, especialmente en dulces o productos de pastelería. Si queréis conocer más sobre el mundo del maíz os recomendamos el documental King Corn.

También conocido en otros países como sirope de maíz, puede aparecer en los ingredientes de las etiquetas informativas en cualquiera de estos dos términos, o como corn syrup si se presenta en su denominación en inglés. Son numerosas las ocasiones en que se esconde bajo otros nombres, así que estad atentos también a los ingredientes glucosa-fructosa, sólidos de jarabe de maíz, azúcar de maíz, jarabe de maíz de alta fructosa, high fructose corn syrup o HCFS. No os dejéis engañar porque en todos los casos estamos hablando del mismo ingrediente.

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Jarabe de maíz. Donde encontrarlo

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Lo puedes encontrar en cualquier tipo de alimento que te puedas imaginar. Por citar algunos y para hacernos una idea hasta dónde puede llegar las largas garras del sirope de maíz, decir que está presente en pan, sopa, salsas, comidas preparadas, alimentos precocinados, dulces, etc.

Un ejemplo de dónde encontrar el sirope de maíz lo tenemos en el refresco de cola más famoso del mundo, la Coca Cola. Aunque curiosamente solo en algunos países como, por ejemplo, México. En España no incluye este ingrediente como edulcorante. Otro caso lo tenemos en el Ketchup Heinz.

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Jarabe de maíz. Peligrosidad

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Lo primero que queremos dejar claro es que el sirope de maíz no tiene valor nutricional alguno excepto en un campo: las calorías. Un estudio de la Universidad de Princeton asoció directamente la epidemia de obesidad que se sufre en varios países desarrollados con el consumo de este jarabe de maíz.

Según los estudios existentes sobre su influencia en nuestro organismo, si lo tomamos con moderación, no debería suponer ningún riesgo más allá de aumentar la nuestra ya castigada en estas fechas “tripita”. Sin embargo, siguen apareciendo tests que indican que en los niños podría provocar  hiperactividad, déficit de atención, dolores de cabeza y afectar a su sentido del gusto reduciéndolo a los sabores salado, dulce y grasiento.

Además podría aumentar nuestros niveles de colesterol malo (LDL), contribuir al desarrollo de diabetes, hipertensión y afectar a nuestro metabolismo. Por lo tanto con tal variedad de seguidores y detractores, aconsejamos evitarlo en la medida de lo posible.

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¿Sabías que...?

Extracto de cochinilla o carmín – Diccionario de aditivos alimentarios

Un pigmento extraído de los huevos y cuerpos de la hembra de la cochinilla (Dactylopius coccus), un insecto parásito de plantas que suele habitar en cactus. Se suelen cultivar y añadir a la comida por su color carmesí oscuro. Curioso comprobar que uno de los lugares de cultivo más importante de este insecto lo tenemos en nuestro país, concretamente en Canarias.

En las etiquetas de ingredientes de los productos de supermercado puede aparecer como cochinilla, extracto de cochinilla, carmín, carmina, acido carmínico o, el más camuflado E-120. También podría aparecer como colorante rojo natural nº 4. Según la OMS, el consumo máximo está fijado en 5 mg/kg/día.

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Extracto de cochinilla. Dónde encontrarlo

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Se encuentra en los sucedáneos de cangrejo, zumos de frutas, aperitivos de fruta congelados, golosinas y yogures. Además lo podemos encontrar en otras bebidas como por ejemplo en sidras o vermouths y aparecer también en otras variedades de aperitivos.

Un ejemplo lo tenemos en uno de los alimentos preferidos por los más pequeños de la familia. Se trata de los petit-suisse Danonino de sabor fresa, donde aparece con la denominación de carmín.

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Extracto de cochinilla. Peligrosidad

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El extracto de cochinilla está compuesto en un 90% de partes de insectos machacados. Aunque la FDA recibe muy pocas quejas sobre este aditivo, algunas organizaciones han solicitado una etiqueta que avise e indique claramente la inclusión de este aditivo en nuestros alimentos.

Además de poder producir rechazo por la manera de obtenerlo, el consumo de extracto de cochinilla es especialmente desaconsejable en niños. Curioso comprobar como los fabricantes se empeñan en utilizarlo en sus alimentos y más en aquellos destinados a un público de menor edad.

El extracto de cochinilla puede provocar hiperactividad, asma, alergias e insomnio. A pesar de que no hay ningún estudio lo suficientemente amplio para demostrarlo, se sospecha de su relación con casos de cáncer o como mutágeno. Por todo ello no podemos recomendar sino evitarlo siempre que sea posible.

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