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Mitos de las dietas de adelgazamiento

Son muchos los mitos de las dietas relacionados con la pérdida de peso. Solemos fiarnos de consejos, noticias o experiencias de otras personas, pero lo que funciona para uno no tiene porque hacerlo en otra persona.

En este artículo vamos a repasar algunos de los más importantes mitos de las dietas para intentar aclarar las ideas de aquellos que van a comenzar o están llevando a cabo una tarea tan simple como llevar una alimentación sana y equilibrada para perder peso que se puede convertir en algo tan complicado gracias a ayudas que no lo son tanto.

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Mitos de las dietas. No consumas gluten

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Un consejo muy de moda últimamente es el de evitar cualquier alimento que contenga gluten. Son muchos los que convierten a varios cereales en algo más que prohibido en tu dieta y que puede convertir el pan o la pasta en una bomba para tu organismo.

Pues bien, si lo pensamos fríamente, el gluten es una proteína muy nutritiva que aparece en trigo, cebada o centeno, entre otros. Es cierto que hay gente que no puede tomarlo, pero principalmente por motivos de alergia a este ingrediente.

También aparecen los que defienden que el trigo siempre está modificado genéticamente o que te será imposible estabilizar tu nivel de azúcar en sangre tras probarlo.

Dejando a un lado las posturas más radicales y sin fundamento, lo único que podemos dejar claro es que no tomar gluten no asegura el perder peso, incluso podría ayudar a que ganes unos kilos. Existen estudios que muestran deficiencias nutricionales en aquellas personas que se encuentran en dietas que excluyen el gluten.

Si la razón de su exclusión es la cantidad de hidratos de carbono o azúcares ingeridos, olvídalo. Ambos contienen la misma cantidad.

Si todo esto no te convence y aún así piensas que una dieta sin gluten ayudó a adelgazar a mi vecino, amigo o familiar, la única razón podría venir por el consumo de pan. Son varias las personas que abusan del pan incluido en su dieta, por lo que una dieta libre de gluten hace que cambien el pan por otros alimentos que les ayudan a perder peso. Pero esto mismo lo puedes hacer si sigues consumiendo gluten.

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Mitos de las dietas. La carne y los lácteos cuanto más lejos, mejor

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No se por qué algunos dietistas la tienen tomada con los animales. A ver, yo no tengo nada en contra de vegetarianos o veganos siempre que esa haya sido su elección. Incluso son varios los estudios que demuestran que los vegetarianos tienen menores niveles de colesterol, tensión y un menor riesgo de sufrir enfermedades cardíacas que aquellos que comen carne. Pero no es necesario convertirse en vegetariano para perder peso.

La razón es que puedes tener una dieta a base de comida basura y seguir los principios del vegetarianismo a pies juntillas. Incluso siendo vegano. Y es que son muchos los productos que los fabricantes ponen a nuestro alcance que no son nada nutritivos y no incluyen ningún ingrediente de origen animal. Pan blanco, edulcorantes, margarinas o patatas fritas podrían entrar en esa lista.

Respecto a los lácteos, está claro que si te hinchas a queso o helado engordarás gracias a su alto contenido en grasas y calorías, pero no por ello vas a eliminar los lácteos de tu dieta. Yo por ejemplo, tengo al queso fresco batido como un perfecto acompañante de mis comidas aportándome altos niveles de proteínas con poca grasa. Si no es de tu gusto, lo podrías sustituir por un yogur griego de calidad.

A lo que queremos llegar es a que no es necesario eliminar un grupo de alimentos completo de tu dieta para asegurarte de que así vas a perder peso. Ni mucho menos.

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Mitos de las dietas. Los alimentos orgánicos adelgazan

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Algunas personas piensan que lo que realmente nos hace engordar son los aditivos que se emplean en los alimentos procesados y que si se alimentan exclusivamente de alimentos orgánicos, podrán adelgazar.

La palabra orgánica puede llegar a ser confusa, tanto en el aspecto de que algunos alimentos que llevan esta etiqueta no podrían tratarse como tales (y que trataremos más adelante) como en la relación de comida orgánica con comida dietética.

Orgánico significa que un alimento ha sido cultivado sin aplicarle productos químicos o pesticidas y que no ha sido modificado genéticamente. Pero no quiere decir que el producto que estés consumiendo sea alto en grasas o azúcares ni, por supuesto, de que vayas a perder peso con su consumo.

No me entendáis mal, yo estoy a favor de los productos orgánicos que reducen la cantidad de productos químicos presentes en algunos alimentos, pero no son sinónimo de ayuda a una dieta. Las calorías son calorías ya sea en productos orgánicos o no.

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Mitos de las dietas. Las mejores dietas son las de pago

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Como cualquier actividad, una dieta se hace más sencilla si tienes a alguien apoyándote, aconsejándote y recordándote que tienes que seguir una serie de pautas. El problema de acostumbrarse a esto es cuando llega el momento de seguir por tu cuenta.

En ese momento estas harto de comidas preparadas, batidos, contar los puntos que comes, pasar hambre o comer siempre lo mismo.

Es por esto que el porcentaje de personas que han seguido perdiendo peso o mantenido su peso tras terminar el programa de adelgazamiento elegido es muy pequeño.

De hecho, un estudio de la UCLA determinó que, si bien la mayoría de personas perdían entre un 5 y un 10 por ciento de peso gracias a las dietas, muchas de estas personas sufrían el conocido efecto rebote volviendo a ganar los kilos perdidos e incluso más.

Para evitar este problema no debes aprender los pasos de una dieta para perder peso, sino los pasos para tener una alimentación equilibrada y saludable. El resto sobra.

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Mitos de las dietas. Los alimentos light te ayudan a adelgazar

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Llegamos a un punto muy delicado. ¿Que estás comiendo cuando ingieres un producto light? Supuestamente una versión menos calórica del mismo producto. Realmente y en muchos casos un conjunto de aditivos, productos químicos y demás trampas para que pienses que estás comiendo un pastel de chocolate, un helado de fresa o una bebida de cola.

Todo este conjunto de trucos de magia pueden engañar a tu cerebro, pero no a tu cuerpo. Y es que estos ingredientes de relleno pueden provocar más de un problema en tu organismo. Investigadores de la Washington University School of Medicine en St. Louis estudiaron como respondían los niveles de azúcar e insulina a edulcorantes artificiales. Cuando las personas objeto del test bebían sucralosa, sus niveles de azúcar en sangre aumentaban y el nivel de insulina era un 20% superior que cuando bebían simplemente agua.

Los efectos de los saborizantes artificiales son también muy curiosos. Cuando los tomas tu cuerpo se siente satisfecho pero, al notar que los nutrientes ingeridos no se corresponden con esos sabores nota que le has engañado y te lo hace saber mediante la sensación de hambre.

Es cierto que hay alimentos light y sin grasas que pueden tomarse sin ningún problema. La cuestión es que al ver alguna de estas palabras en sus etiquetas tomamos mucha más cantidad que la versión normal, por lo que en lugar de ingerir menos calorías, tomamos más.

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En definitiva, una serie de mitos de las dietas que esperemos que se destierren en breve. Antes de finalizar me parece muy importante destacar que, en caso de necestiarlas, lo que deberíamos seguir son dietas para bajar grasa y no dietas para bajar peso, que pueden afectar más a nuestra masa magra que a nuestra masa grasa y con ello a nuestra salud.

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Yogur griego. Mitos y leyendas

Después de recibir una serie de dudas y preguntas relacionadas con el yogur griego, voy a intentar responder todas ellas en este artículo. Pero en lugar de comenzar haciendo una pequeña introducción, voy a plantearte una pregunta. ¿Cuando escuchas “yogur griego” cuál es el primer pensamiento que se viene a tu cabeza?
Puede que a los más técnicos os surja “fuente de proteínas“, a los más sanos “muy saludable” o a los golosos de la casa simplemente “cremoso“.

Es cierto que todos estos adjetivos se le pueden aplicar a este tipo de yogur, pero desafortunadamente, no todas las clases o marcas son tan nutritivas como debieran llegando incluso a prohibir algunas de ellas en estamentos oficiales (como ejemplo la fuerza aérea estadounidense). Cada marca utiliza una receta, lo que indica que las proteínas, azúcar e ingredientes añadidos pueden variar, y mucho.

Para tener una base sólida con la que elegir nuestro yogur griego, vamos a ver una serie de mitos y leyendas aplicadas a este delicioso producto lácteo.

¿El yogur griego tiene reglas?

Antes de nada un poquito de teoría (no os asustéis). Según la tradición, el yogur griego se consigue colando el yogur para eliminar el suero. El resultado es más sólido que el yogur, con menos carbohidratos y más proteínas.

Bueno, como os decía no hay reglas para considerar un yogur como griego. En realidad las únicas reglas existentes se refieren al yogur, pero no a su variedad griega. Es por eso que las compañías fabricantes pueden añadir ingredientes adicionales o cambiar el proceso tradicional de elaboración del yogur griego, y aún así seguir utilizando la etiqueta de griego.

Para asegurarnos de que estamos comiendo un auténtico yogur griego tan sólo hay que echar un vistazo a su etiqueta de ingredientes, en la que deberemos encontrar leche y fermentos lácticos como componentes principales y huir de ingredientes como proteínas de leche añadidas y edulcorantes.

¿Cualquier yogur griego tiene muchas proteínas?

La mayoría de los yogures griegos contiene el doble de proteínas que un yogur normal, pero eso no quiere decir que todos los tipos y marcas tengan la misma cantidad. La razón viene dada por el proceso que usa cada compañía para elaborar el yogur.

De esta forma nos podemos encontrar con tipos y marcas que van desde los 3 gramos de proteína cada 100 gramos de producto hasta los 10 gramos de proteína en igual contenido. Intenta apuntar a los valores proteicos más elevados.

¿Todos los yogures griegos se elaboran de igual forma?

El yogur griego toma su consistencia y su alto contenido en proteínas librándose del suero de la leche. Sin embargo, algunas marcas se saltan el proceso de colado de este suero y añaden algún aditivo espesante, como el almidón modificado de maíz, los carragenanos o la goma guar, además de ingredientes ricos en proteínas como las proteínas de leche o el suero concentrado.

Es más que recomendable evitar algunos de estos ingredientes y además no estarás tomando realmente un yogur griego. Si quieres apartar este tipo de yogures griegos, nada más fácil que mirar sus ingredientes.

¿El yogur griego es apto para vegetarianos?

Pues no todas las marcas. En ocasiones se le suele añadir gelatina para darle una textura más resbaladiza. La gelatina normalmente se presenta en forma de colágeno obtenido de varios productos de origen animal. Esto no representa problema alguno para aquellos que comen carne, pero sí lo puede ser para aquellos vegetarianos que consumen leche, queso y yogur.

Además, algunas marcas usan el tan famoso carmín, que le da un tono rosa al yogur. Recordad que el carmín no es más que insectos machacados, en concreto cochinillas, que se utilizan para aparentar que el producto contiene más fruta de la que realmente incluye. Igual que en los casos anteriores, atentos a la etiqueta de ingredientes.

¿El yogur griego de sabores también es sano?

Antes de nada quiero recomendar el yogur natural sin sabor. Si quieres darle un toque diferente puedes probar con fruta, frutos secos o miel. La razón es que el yogur griego de sabores suele contener bastante azúcar, ya sea en su forma directa o enmascarándola como jugo de caña de azúcar o concentrados de zumo.

Si aún así te decantas por el yogur griego de sabores, lo mejor es que bases tu elección en la lista de ingredientes. Los tres primeros deberían ser leche, fermentos lácticos y fruta. El azúcar debería aparecer cerca del final de la lista.

¿El yogur griego helado es igual que el yogur griego normal?

No, el yogur griego helado no es yogur griego metido en el congelador. Más claro imposible. Si así fuera, ambos deberían tener el mismo número de calorías y grasas. Sin embargo, el yogur griego helado contiene más azúcar y menos proteínas.

Por lo tanto, considera más el yogur griego helado como esto último y lo que ello representa, es decir, simplemente un postre más.

Espero que esto os ayude a elegir el yogur griego perfecto. Si tenéis alguna pregunta o sugerencia, no dudéis dejarlo en nuestros comentarios.