Categorías
Consejos

Alimentos impostores. Productos que no son lo que prometen

Somos muchas las personas que nos preocupamos de lo que comemos. Es por esta razón por la cual muchos compramos productos light, bajos en grasas, en sal y demás indicadores que nos hacen creer que llevamos una alimentación sana y saludable. ¿En realidad es así o estamos ante alimentos impostores que parecen algo que no son?

Son varios los fabricantes que han visto una oportunidad y un filón en la etiqueta de saludable incluida en sus productos. Desde lejos, son varios los alimentos que aparentan ser extremadamente sanos y se enorgullecen de ello con pegatinas, letreros o grandes letras en sus envases.

Sin embargo, no son pocos los nutricionistas que indican que no porque un producto se venda como saludable significa que vaya a ser bueno para tu salud. En este artículo vamos a recorrer un listado de alimentos que parecen una cosa y son otra. Es decir, nuestro listado de alimentos impostores.

[symple_divider style=”fadeout” margin_top=”20px” margin_bottom=”20px”]

[symple_divider style=”fadeout” margin_top=”20px” margin_bottom=”20px”]

Alimentos impostores. Patatas chips al horno

[symple_box color=”gray” text_align=”left” width=”100%” float=”none”]

Vale, estas patatas tienen un menor contenido en grasa que sus hermanas fritas, pero aún así son altas en calorías y bajas en nutrientes y con escasa fibra para saciarte.

Si realmente buscas una alternativa a las patatas fritas, prueba las palomitas caseras. Tendrás la misma sensación crujiente y salada que consigues con las patatas pero con 65% menos de calorías.

Además, estas palomitas ayudan a mantener tu corazón fuerte y saludable. En concreto y según un estudio publicado en la Journal of the American Dietetic Association, los adultos que comen palomitas toman un 250% más de cereales integrales que aquellos que no lo hacen.

[/symple_box]

[symple_divider style=”fadeout” margin_top=”20px” margin_bottom=”20px”]

[symple_divider style=”fadeout” margin_top=”20px” margin_bottom=”20px”]

Alimentos impostores. Gominolas de frutas

[symple_box color=”gray” text_align=”left” width=”100%” float=”none”]

Puede ser que en algunos casos estas gominolas contengan un poquito de zumo, pero normalmente son poco más que golosinas con alguna vitamina. Además sus componentes nos aportan poco más que problemas de obesidad y, gracias a sus grasas parcialmente hidrogenadas, más posibilidades de desarrollar dolencias cardíacas.

Para sustituirlas prueba con fruta, tanto en sus versiones fresca como seca. Ambas están repletas de una fibra de la que las gominolas, aún siendo de frutas, carecen.

Si optas por las frutas te beneficiarás de sus antioxidantes anticancerígenos. Y es que la fruta de verdad está llena de nutrientes que ayudan a tu sistema inmunitario y que las golosinas de sabores nunca podrán imitar. Un estudio desarrollado en Grecia demostró que las mujeres que consumían una mayor cantidad de frutas y vegetales eran las menos propensas a desarrollar cualquier tipo de cáncer.

[/symple_box]

[symple_divider style=”fadeout” margin_top=”20px” margin_bottom=”20px”]

[symple_divider style=”fadeout” margin_top=”20px” margin_bottom=”20px”]

Alimentos impostores. Helados light

[symple_box color=”gray” text_align=”left” width=”100%” float=”none”]

¿Los helados light tienen menos calorías que las versiones normales? Sí. ¿Los helados light tienen menos calorías que cualquier versión normal? No siempre. Haz una simple prueba. Elige un helado light de cualquier sabor y compáralo con otro helado que no tenga la palabra light en su envase de ese mismo sabor. A poco que busques podrás encontrar que las 220 calorías por ración de ese helado light sobrepasa y mucho a las 140 calorías por ración de un helado normal. Es más, los helados light suelen ser menos sabrosos, por lo que necesitarás más cantidad para satisfacer tu apetito goloso y empeorarás las cosas.

Si quieres asegurarte y necesitas un helado, prueba alguna de las variedades que no incluyen lácteos, como aquellos fabricados a base de soja. Te aportarán menos calorías y una textura cremosa y apetitosa.

Los helados te aportarán fibra que te ayudará a realizar la digestión. Algunos helados que no incluyen lácteos están fabricados con raíz de achicoria, una fuente natural de inulina, una fibra prebiótica que incrementa las bacterias saludables en tu intestino y ayuda a tu organismo a la absorción de hierro y calcio.

[/symple_box]

[symple_divider style=”fadeout” margin_top=”20px” margin_bottom=”20px”]

[symple_divider style=”fadeout” margin_top=”20px” margin_bottom=”20px”]

Alimentos impostores. Refrescos light

[symple_box color=”gray” text_align=”left” width=”100%” float=”none”]

En un estudio realizado en 2008, un equipo de investigadores asociaron el consumo de refrescos light con la aparición de síndrome metabólico, una colección de síntomas incluyendo la aparición de barriga que puede poner tu corazón en peligro. Aunque los investigadores no pudieron determinar si esto era provocado por los refrescos light en sí o por sus hábitos alimenticios, es una conclusión a tener en cuenta.

Como alternativa tienes el agua de sabores de la que comentaremos algo a lo largo de este artículo. Sin calorías y con edulcorantes naturales te refrescan y te aportan esa pizca de sabor. Mucho cuidado con los edulcorantes artificiales.

Si aún así sigues sediento, prueba con un zumo natural aligerando sus calorías con agua. Conseguirás la hidratación que tu cuerpo necesita para la mayoría de sus procesos.

[/symple_box]

[symple_divider style=”fadeout” margin_top=”20px” margin_bottom=”20px”]

[symple_divider style=”fadeout” margin_top=”20px” margin_bottom=”20px”]

Alimentos impostores. Galletas light

[symple_box color=”gray” text_align=”left” width=”100%” float=”none”]

Las galletas light son una contradicción en sí misma. ¿Un alimento rico en calorías que sea light? Por supuesto, cualquier alimento puede serlo. El problema con estas galletas u otro tipo de aperitivos es que incluyen incluso más azúcar que su versión normal, lo que puede llevar a que tengan las mismas o más calorías que otras galletas no consideradas light.

Si eres un comegalletas, prueba las de avena. Son una buena forma de cumplir tu capricho añadiendo cereales integrales a tu dieta. Eso sí, mucho cuidado con sus ingredientes. Edulcorantes artificiales o mantequilla no son amigos mientras que la miel y el aceite de oliva son tus aliados.

Gracias a ellas conseguirás disminuir tu nivel de colesterol, ya que la fibra presente en la avena evitará que tu cuerpo absorba el colesterol malo.

[/symple_box]

[symple_divider style=”fadeout” margin_top=”20px” margin_bottom=”20px”]

[symple_divider style=”fadeout” margin_top=”20px” margin_bottom=”20px”]

Alimentos impostores. Agua con sabores

[symple_box color=”gray” text_align=”left” width=”100%” float=”none”]

Vale que algunas tienen vitaminas, pero a un precio de hasta 200 calorías por botella, que incrementarán tu peso a cambio de nada.

Para elegir las mejores, busca aquellas que no tengan azúcar añadido o edulcorantes artificiales. Algunas marcas incluyen solamente una pizca de saborizante natural para disfrutar sin problemas.

Con su consumo conseguirás hidratar tu cuerpo. El agua es el nutriente más importante para tu organismo, regulando su temperatura y ayudando a filtrar residuos.

[/symple_box]

[symple_divider style=”fadeout” margin_top=”20px” margin_bottom=”20px”]

Aunque no están todos los que son, pensamos que esta lista contiene los alimentos impostores más importantes y conocidos presentes en los supermercados. Estad atentos.

Categorías
Consejos

Reducir la sal en el pan sin perder sabor

A excepción del pan sin sal, la sal se emplea en todas las masas fermentadas. Es un ingrediente muy importante que actúa como saborizante, regulador de la fuerza y equilibrio de la masa y como factor determinante de la calidad.

[symple_divider style=”fadeout” margin_top=”20px” margin_bottom=”20px”]

Reducir la sal en el pan. El pan en la historia

La dosificación de la sal ha pasado por varias etapas a lo largo de la historia de la panificación. A principios del siglo XIX, cuando se utilizaba, se añadía una dosis pequeña, entre 4 y 6 gramos por kilo de harina. Es a partir de 1960 cuando se produce el cambio fundamental que ocasiona la falta o ausencia del sabor en el pan. La velocidad de la amasadora se duplica y el tiempo de amasado sigue igual o aumenta.

El superamasado produjo algunas modificaciones como, la sobreoxigenación (blanqueamiento) de la masa, y el acortamiento de la fermentación. Esto hizo que el panadero corrigiera esta ausencia de sabor aumentando la dosificación de la sal hasta un 2% sobre el peso de la harina, o lo que es lo mismo, 20 gramos de sal por cada kilo de harina, exceptuando el pan sin sal de régimen, con lo cual no se conseguía reducir la sal en el pan sino todo lo contrario.

[symple_divider style=”fadeout” margin_top=”20px” margin_bottom=”20px”]

[symple_divider style=”fadeout” margin_top=”20px” margin_bottom=”20px”]

Reducir la sal en el pan. Un poco menos de sal

A pesar de que la sal no es un ingrediente recomendable a integrar en nuestro pan casero, podemos reducir la sal en el pan sin perder ningún sabor. ¿Cómo? Os lo comentamos a continuación.

Según los científicos, si quieres disfrutar del mismo sabor de tus panes y reducir la sal en el pan, tan solo debes hacer que su textura sea menos densa. Al menos eso es lo que indican en la publicación Journal of Agricultural and Food Chemistry, que sostiene que con algo tan simple como cambiar la dimensión de los poros se puede conseguir que el pan mantenga su salinidad con una menor cantidad de sal.

Esta noticia solo nos aporta beneficios, ya que podremos conseguir reducir los riesgos de hipertensión o dolencias cardiacas sin renunciar al sabor de nuestro pan de siempre. ¡Así sí!