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Tipos de té que deberías probar

Seguro que ya sabes que el es una bebida muy saludable. Quizás hayas oído hablar de varios tipos de té y sus beneficios para tu cuerpo. Incluso puede que hasta lo hayas leído en este misma Web. Sin embargo, aún no habíamos hablado de nuestro “top” de tipos de té para que puedas experimentar con ellos durante, por qué no, la próxima semana.

Podemos encontrar multitud de variedades de té variando su concentración, marca, añadidos, etc., pero, en realidad, tan sólo existen seis tipos de té diferentes: negro, verde, oolong, pu-erh, blanco y amarillo. Para que os hagáis una idea de las variedades dentro de estos tipos, se estima la existencia de unas 20.000 variedades de té.

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Tipos de té. Té negro

El té negro es negro por una razón muy simple: la oxidación producida durante su proceso de elaboración. ¿Alguna vez un plátano se te ha madurado tanto que ha cambiado de amarillo a negro? Pues un proceso muy similar es el que ocurre con la oxidación de este té negro.

Siguiendo con el ejemplo, es por esta razón por la que el té negro puede variar desde el color cobrizo hasta el marrón muy oscuro. Igualmente puede pasar de un sabor muy suave a uno bastante fuerte. En este mundo de los tés, todo depende de gustos. En lo que coinciden los expertos es en hervirlo a una temperatura entre 90 y 96 ºC.

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Tipos de té. Té verde

El té verde proporciona un sabor muy diferente al té negro. Por supuesto, este tipo de té no está oxidado. Con esto no queremos decir que sea más simple o menos completo que el té negro. Es más, podemos encontrar sabores minerales y vegetales más que interesantes en nuestra taza de té.

Si en el caso anterior la temperatura del agua era importante, aquí es fundamental, ya que si lo calentamos demasiado podemos encontrarnos con un té verde demasiado amargo y perdiendo parte de sus propiedades. La temperatura recomendada está entre 76 y 85 ºC.

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Tipos de té. Oolong

Entre el té negro completamente oxidado y el té verde sin oxidar, encontramos este té oolong o té azul que presenta una oxidación de entre un 10 y un 80 por ciento. Sin lugar a dudas, el té más complicado de cultivar, y es que hay que tener mucho ojo, tacto y olfato para obtener un gran té oolong.

Si aún no has probado este tipo de té, sería un buen día para hacerlo. Disfrutarás del tipo de té más parecido a un té artesano que puedas encontrar. Mi tipo de té favorito y muy recomendable.

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Tipos de té. Pu-erh

El té pu-erh o té rojo es el tipo de té más intenso. Si te van los sabores fuertes, este té que debe su sabor al proceso de fermentación te sorprenderá con un gusto que los expertos han catalogado de sabor a tierra, carne o tabaco.

La fermentación del té pu-erh se realiza de manera tradicional durante largos periodos de tiempo que pueden llegar a más de 30 años para desarrollar todo el fuerte sabor que presenta. Lógicamente, cuanto más tiempo lleve fermentando, más alto será su precio. De todas formas, sea cual sea el precio al que lo compréis, el té pu-erh vale mucho.

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Tipos de té. Té blanco

El té blanco es el más reciente de todos los tipos de té con “tan sólo” algo más de 300 años de vida. Podríamos decir que es el hermano del té verde, ya que, al igual que este, se produce de manera bastante simple.

Sin embargo, al contrario de lo que ocurre con el té verde, el té blanco puede estar ligeramente oxidado, haciendo que el sabor resultante sea más suave que el del té verde. Si quieres probar lo último en el mundo del té, el té blanco es lo tuyo.

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Tipos de té. Té amarillo

¿Nunca habías oído hablar del amarillo? Desde luego, de todos los tipos de té, es el té más difícil de encontrar y, por tanto, de probar. Antes de que te pongas a buscarlo como loco, decirte que es un té similar al té verde con la diferencia de suavizarlo ligeramente en su proceso de elaboración.

Los productores de té amarillo cubren el té de manera que este reabsorba sus propios aromas. De esto modo tan sencillo se consigue un té más dulce y aromático que el té verde. Sin embargo, este paso adicional requiere de personas dispuestas a comprarlo, por lo que algunos expertos lo consideran en peligro de extinción. Si estás interesado en él… corre.

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La verdad es que el mundo del té es muy amplio, complejo e interesante, pero hemos querido daros unos pequeños apuntes para entrar en él. Si queréis ir un poco más allá, os recomendamos el libroThe Tea Enthusiast’s Handbook“, que os hará ir un paso más allá en el universo de los tipos de té. ¡Que los disfrutéis!

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Noticias

El té verde aumenta nuestra memoria

El té verde es conocido por múltiples beneficios, entre ellos sus efectos anti cancerígenos, problemas cardíacos o diabetes tipo 2. Ahora podemos sumarle uno más ya que un nuevo estudio indica que mejora las funciones cognitivas de nuestro cerebro, especialmente la memoria de trabajo.

Esta memoria de trabajo es un tipo de memoria de corto plazo que nos permite combinar percepciones instantáneas de recuerdos cortos con el recuerdo de experiencias pasadas, lo que nos lleva a olvidarnos de que nuestra memoria (valga el juego de palabras) es algo más que un “almacén de recuerdos”.

El equipo encargado de la investigación realizado en el University Hospital de Basilea, en Suiza, ha concluido que sus resultados sugieren que el té verde podría ser prometedor para solventar problemas cognitivos asociados a desordenes neuropsiquiátricos, como por ejemplo la demencia.

Repasando, encontramos que el té verde es originario de China e India y que, al contrario que el resto de estas bebidas, el té verde está formado por hojas que no se han oxidado, lo que lo convierte en un ingrediente rico en antioxidantes.

Anteriores estudios ya alababan esta bebida, asociándola a efectos beneficiosos en el riesgo de sufrir derrames cerebrales o luchar contra el cáncer de próstata.

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El té verde incrementa la conectividad en nuestro cerebro

Bueno, vamos el estudio. Esta investigación se realizó utilizando 12 voluntarios jóvenes, del sexo masculino y con una edad media de 24.1 años.

A algunos de ellos se les suministró una bebida que contenía 27.5 gramos de extracto de té verde, mientras que al resto se les ofreció la misma bebida sin este componente. Por supuesto, ninguno sabía quién estaba tomando una u otra.

Tras esto, los participantes tuvieron que realizar una serie de tareas relacionadas con la memoria de trabajo. Durante estas tareas, su cerebro era analizado gracias a una resonancia magnética.

Lo curioso es que los investigadores encontraron que aquellos que habían consumido la bebida con té verde mostraron un incremento en la conectividad entre el lóbulo parietal superior derecho y el córtex frontal del cerebro. Precisamente esta actividad está relacionada con la mejora de las tareas que utilizan la memoria de trabajo.

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Té verde y tratamientos contra la demencia

Este incremento de conectividad en nuestro cerebro podría ser un indicador eficaz para utilizarlo en tratamientos contra la demencia.

Al menos esto es una buena idea en teoría, porque en la práctica, aquellos que tomaron extracto de té verde no ofrecieron un rendimiento claramente superior al realizar las tareas comparados con aquellos que no lo tomaron.

Según los investigadores, esto podría deberse a que el grupo de estudio no era lo suficientemente grande. Aún así, se convierte en un pequeño paso que podría ser un gran salto en la investigación de la demencia.